Los docentes y las direcciones de centros educativos debemos tener una capacidad aparentemente “extrasensorial”: predecir el futuro educativo.

Eso es posible si tenemos la habilidad de ver más allá. Los avances en ciencia sobre el cerebro nos permiten ya conocer algunos elementos clave para ese futuro.

Sabemos, por ejemplo, que sin emoción el aprendizaje está sesgado e incompleto, como dice el doctor Francisco Mora, “sólo se puede aprender aquello que se ama”. El docente tiene la clave para que sus clases conecten con la realidad, pero con una realidad que emocione a sus alumnos, puede crear un “contenedor resonante” que genere un gran ambiente de aprendizaje. Sabemos también que la atención es otro elemento clave, en palabras de la doctora Begoña Ibarrola, “el acorde perfecto en enseñanza debería ser atención, memoria y motivación”. Y sabemos también que el aprendizaje cooperativo es crucial ya que como dice el doctor David bueno, el cerebro hace lo posible por vivir en sociedad. Sabemos, también que la creatividad o las inteligencias deben fomentarse, pero en unas aulas diferentes, con una nueva arquitectura, e incluso, saliendo de ellas: museos, naturaleza…

Un docente de hoy que trabaja para el futuro debe conocer estos cambios porque, como decía Henry Ford, estar preparado es el secreto del éxito.

Pablo Muñoz Pérez
Director del colegio Sant Pau Apòstol de Tarragona, organizador
del Congreso EduMindUp! de neurociencia aplicada al aula.

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